Tuesday, May 27, 2008

Nuestra Graduada

El gran momento llegó el 17 de Mayo, 2008. Bajo un sol brillante, mi pequeña hermanita Marisol marchando finalmente hacia su diploma y su nueva vida de graduada. Fue muy largo y penoso el camino, lleno de sacrificios y trabajo, pero también de amistad, amor y diversión.
BRAVA!

The big day arrived on May 17, 2008. Under a bright sun my little sister Marisol marched finally towards her diploma and her new life as a graduate. The road was very long and hard, full of sacrifices and work, but also of friendship, love, and fun.
BRAVA!




Thursday, May 15, 2008

Amigas en el destierro



Una de esas raras situaciones en que estas siete mujeres (más algunas de nuestras crías) nos reunimos bajo el mismo techo y detrás del mismo espejito de una cámara (¿o será que las cámaras digitales no llevan espejo? ¡Exijo una explicación!).

Empezando por la izquierda (a fuerza de la inculcada costumbre de lectura occidental), tenemos a Chelo, la hija de Maica, Anaís recostada sobre su mamá, Susana. Luego está Susana (de Lima), nuestra artista visual, video, pintura, artes plásticas, y todo lleno de corazones por todos lados, pero no esos de tarjeta de San Valentín sino los que llevan sangre, arterias, y laten. Para mí Susana es la goma que nos ha pegado desde el comienzo, en la prehistoria de nuestra amistad que comenzó un día en que los astros estaban cruzados y un grupito de desterrados forasteros locos se coincidieron en la misma caverna: Berkeley Adult School. Adoro su don de entablar amistad profunda inmediatamente, y siento que la conozco de toda la vida.

Luego estoy yo, la autora de este blogcillo de pacotilla. Luego viene Gloria (de Santiago), hablando a mil km por hora, capaz de encontrarle siempre el lado irónico y chistoso de todas las cosas, hasta las más patéticas. Una amiga muy solidaria y generosa, aunque escurridiza. Estoy muy feliz de contarla entre mis amigas.

Con Alex, mi hijito, sobre las piernas, está Meche (de Jalapa), a quien conozco desde hace más de 10 años por una ruta diferente, la de Mills College. Con ella he pasado todo tipo de aventuras. Oreja confidente. Paciencia de santa con los niños y tareas meticulosas. Una de esas pocas personas fuera de tu familia con la que puedes contar en las buenas y en las malas. La compañera ideal cuando te dan ganas de ser niña tú también.

Luego está Camilo, hijo de Lisa. De allí viene Pola (de Santiago), la de los rulos salvajes agachada en el piso. Pola me inspira con su arte de vivir, pintar, reír, amar, odiar. Nuestras conversaciones me dejan pensando en la maraña de la vida, en como todo es tan complicado, sentimientos, el camino por el mundo que elegimos o más bien nos elige, y a la vez todo es simple, los días suceden uno tras otro quieras o no. Aprecio mucho su sentido no-común, su amistad, aun más valiosa en el destierro, y me siento siempre feliz en el seno de su hogar.

De allí sigue Maica (de Cataluña), quien ha danzado y cantado a través de tantos momentos cruciales de estos últimos años, en casas, escenarios, sinagoga y patio de mi casa, sobre la yerba y el duro pavimento de las calles. Qué dulce se vuelve la vida cuando tienes al lado a una amiga como ella, sea que estés por dar a luz o que estés protestando la inminencia de la guerra.

La que tiene a mi hija Camille en los brazos es Lisa. Somos amigas desde hace tan sólo 3 años pero parece que fueran mil. Aunque ella nació y creció en este país, es también una desterrada en al Área de la Bahía, su corazón está tanto o más en Guatemala, Perú y el resto del mundo que aquí, lo que la hace perfecta compañera en el destierro, eso y sus muchas cualidades que me da flojera y envidia de narrar. Sé que la amistad no se agradece pero sí el cariño que ella brinda a los niños.

Por último debo decir que en esta foto falta una persona. Una persona a la que minutos antes de tomar esta foto llamamos por teléfono, Lourdes (de Granada). Lourdes también es parte de esta foto porque en los últimos años ella también ha sido parte de esta linda amistad. Lourdes es la perfecta andaluza, quien vive la vida como quien danza un flamenco: apasionada y temperamental. Siempre dispuesta a ayudar, a hacer bochinche, a ir a ver el mar, lluvia o trueno. ¡Qué huella dejó por aquí! La extrañamos.

Estas son mis amigas en el destierro. Aunque nos hemos conocido ya de adultas, de alguna manera también hemos crecido y viajado juntas, no el viaje con maletas sino otro para el que no necesitas nada material: es el viaje hacia adentro de una misma.


Wednesday, May 14, 2008

nuestra bebe



To the delight of our family, our little daughter Camille Lorelei was born on October 19, 2007.

(Photo -and monster- by Paulina Mujica)

Tuesday, May 13, 2008

spring 2008







Café Au lait

Ayúdame a continuar esta historia al sugerir aventuras que crees le ocurrirán al personaje principal!

Una mañana pasó un loco y como no había nadie más en la calle a esas horas he debido poner tal cara de espanto que el loco, para entretenerse, me dijo “bú!” y se echó a reír. Yo puse a llorar. Y continué llorando mucho tiempo después de que el loco se fuera hasta que el guardian abrió la escuela, hasta que otros niños llegaron y los maestros comenzaron las clases. Para la hora del recreo ya me había calmado pero a la salida me mandaron con una nota a la casa para que vinieran mis padres. No podían dejarme tan temprano en la puerta escuela. Aunque tuvieran que trabajar muy lejos y muy temprano, no podían dejarme a esperar una hora o dos, en el frío, a que me abrieran las puertas. El guardián se había quejado porque no había día en el que él puediera tomarse unos minutos o hacer algo antes de venir a la escuela porque sino esa niña, yo, estaría afuera a la interperie y no era justo ni para él ni para mí, paraguas o no.

Mis padres peleaban todo el tiempo. Cada cual tenía sus reproches favoritos para hacerle al otro. Este había hecho aquello sólo por darle gusto. Ella había sacrificado tanto. Pues según decían, si seguían juntos era únicamente por mí. Mis amigos de padres divorciados sabían sacarle provecho a la situación. Yo también podría aprender a hacerlo. Me daban ganas de decirles que por mí ni se molestaran y que les apoyaba para que se separaran ya. Pero me ganaba la nostalgia del futuro y me aterraba el pensamiento de que alguno de los dos se fuera muy lejos, o tal vez los dos, y yo abandonada para siempre en la puerta del colegio.

Les propuse una tregua. Dejarme en un café por las mañanas. Uno que no quedara muy lejos de la escuela, y a la hora debida yo caminaría las cuadras que sean, todo con tal de no pasar más horas a la intemperie. Al principio todo fueron negativas. Mi madre decidió pedirle a su jefe que la dejara entrar más tarde a su trabajo. Mi padre tomaría el tren y ella el auto. Ella me dejaría en el colegio y mi padre me recogería a la hora de salida. Todo iba a estar muy bien. Pero al llegar a la casa después del trabajo la cara de mi madre estaba tensa. Esa noche no tocó la cena. Sus ojos aguados me dijeron que temía perder su empleo. La comida sobre la mesa había mejorado tanto desde que ella comenzó a trabajar. Mi madre tenía ropa bonita. Yo, zapatos sin huecos.

El sábado por la mañana los tres salimos a buscar un café cerca de mi escuela. Visitamos varios y tres nos parecieron interesantes. El lunes siguiente me dejaron en la puerta de uno de ellos. Si me hechaban del café estaríamos perdidos así que mi madre comenzó a vestirme para hacerme parecer mayor. El pelo suelto, desarreglado que yo debía componer llegando a la escuela. Los zapatos de mi mamá me quedaban algo grandes pero yo estaba feliz. Anteojos y pelo suelto. Gabán y sombrero feliz.